Photobucket

miércoles, 27 de junio de 2012

Fwd: [Unosmomentos] Lecturas del 26-6-12 (Martes de la Semana 12)



stagduran
Enviado desde mi iPad

Inicio del mensaje reenviado:

De: "Unos momentos" <unosmomentos@fibertel.com.ar>
Fecha: 26 de junio de 2012 02:59:42 GMT+02:00
Para: <Unosmomentos@yahoogroups.com>
Asunto: [Unosmomentos] Lecturas del 26-6-12 (Martes de la Semana 12)
Responder a: Unosmomentos-owner@yahoogroups.com

 

 
 
 
Unos Momentos con Jesús y María
 

Lecturas del 26-6-12 (Martes de la Semana 12)

 
SANTORAL:
 San Paulino de Nola
 
Lectura del segundo libro de los Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36
 
Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: «Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?
Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: «Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!»
Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.
Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: El no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -oráculo del Señor-. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.»
Aquella misma noche, el Angel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.
 
Palabra de Dios.
 

SALMO Sal 47, 2-3a. 3b-4. 10-11 (R.: cf. 9d)
 
R. Dios afianzó para siempre su Ciudad.
 
 El Señor es grande y digno de alabanza,
 en la Ciudad de nuestro Dios.
 Su santa Montaña, la altura más hermosa,
 es la alegría de toda la tierra.  R.
 
 La Montaña de Sión, la Morada de Dios,
 es la Ciudad del gran Rey:
 el Señor se manifestó como un baluarte
 en medio de sus palacios.  R.
 
 Nosotros evocamos tu misericordia
 en medio de tu Templo, Señor.
 Tu alabanza, lo mismo que tu renombre,
 llega hasta los confines de la tierra;
 tu derecha está llena de justicia.  R.
 
 
  X Lectura del santo Evangelio según san Mateo 7, 6. 12-14
 
Jesús dijo a sus discípulos:
No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.
Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran.
 
Palabra del Señor.
 
 
 
Reflexión   
 
 
La puerta de acceso al Reino de Dios es única y no es fácil de atravesar. Reclama un cambio profundo, sincero y permanente de vida. Pero si nosotros nos decidimos a hacerlo, del resto se encarga Dios. Él tiene sus propios y misteriosos caminos para que lo alcancemos
 
En los últimos consejos de Jesús, al acabar el sermón de las Bienaventuranzas, insiste en que no es fácil el camino que lleva a la vida y a la salvación; y que la puerta de entrada al reino es angosta. Como contraste, resulta mucho más fácil seguir el camino ancho que lleva a la perdición, y por eso es que no son muchos los decididos a meterse por la senda estrecha de la vida verdadera.
 
En estos tiempos, no nos gusta la cruz de Cristo.
La cruz no se acomoda muy bien a las modas de hoy, y queremos muchas veces eliminarla de nuestra vida.
Recorrer el camino de una vida cristiana generosa, sincera y perseverante es costoso. Por eso es que Jesús habla de la puerta angosta y el camino estrecho. Pero este camino nos conduce a la felicidad eterna. A una felicidad que incluso la descubrimos cuando lo comenzamos a recorrer
 
Sin embargo, con demasiada frecuencia preferimos el camino ancho, fácil, y nos desagrada la manera de hablar de Jesús.
El camino de las Bienaventuranzas no es el camino de la facilidad. Los valores que proclama nuestro mundo materialista son la antítesis, de los que nos señala Jesús en el sermón de la montaña.
 
Y al mismo tiempo que nos gusta entrar por la puerta grande y caminar por la vía ancha, nos fascina escuchar a los falsos profetas de hoy que nos ofrecen pastos maravillosos.
Prometen felicidad, paz y hasta salvación, por unas cuantas monedas, o tal vez con otras formas.
 
En nuestro mundo de hoy, parece que ha perdido eficacia el evangelio.
Jesús nos advierte seriamente contra eso.
Pedro le dice a Jesús: Señor, adónde iremos, Tú eres el único que tiene palabras de vida eterna.
 
Jesús es el verdadero  camino, para llegar al Padre. Él es el camino, la verdad y la vida.
 
Vamos a pedirle hoy a nuestro Señor que nos acompañe por el camino que Él recorrió. Y a María, su madre y nuestra madre, que nos dé fuerzas para renunciar a todo lo que no es agradable a Dios, que nos enseñe a hacernos pequeños como ella, para así poder pasar por esa puerta angosta, que es Cristo. Esa puerta que nos lleva a la verdadera felicidad.
 
Cuando la muerte sea vencida
y estemos libres en el reino,
cuando la nueva tierra nazca
en la gloria del nuevo cielo,
cuando tengamos la alegría
con un seguro entendimiento
y el aire sea como una luz
para las almas y los cuerpos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.
 
Cuando veamos cara a cara
lo que hemos visto en un espejo
y sepamos que la bondad
y la belleza están de acuerdo,
cuando, al mirar lo que quisimos,
lo veamos claro y perfecto
y sepamos que ha de durar,
sin pasión, sin aburrimiento,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.
 
Cuando vivamos en la plena
satisfacción de los deseos,
cuando el Rey nos ame y nos mire,
para que nosotros le amemos,
y podamos hablar con él
sin palabras, cuando gocemos
de la compañía feliz
de los que aquí tuvimos lejos,
entonces, sólo entonces, estaremos contentos.
 
Cuando un suspiro de alegría
nos llene, sin cesar, el pecho,
entonces -siempre, siempre-, entonces
seremos bien lo que seremos.
 
Gloria a Dios Padre, que nos hizo,
gloria a Dios Hijo, que es su Verbo,
gloria al Espíritu divino,
gloria en la tierra y en el cielo. Amén. 
 
Himno de la Liturgia de las Horas

 

 
 

SANTORAL: San Josemaría

San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei, abrió nuevos caminos de santidad en la Iglesia Católica, recordando que todos los hombres y mujeres pueden alcanzar la santidad realizando su trabajo y sus actividades diarias con un espíritu cristiano.

Josemaría Escrivá de Balaguer nació en Barbastro (Huesca, España) el 9 de enero de 1902. Sus padres se llamaban José y Dolores. Tuvo cinco hermanos: Carmen (1899-1957), Santiago (1919-1994) y otras tres hermanas menores que él, que murieron cuando eran niñas. El matrimonio Escrivá dio a sus hijos una profunda educación cristiana.

En 1915 quebró el negocio comercial del padre y hubo de trasladarse a Logroño, donde encontró otro trabajo. En esa ciudad, Josemaría percibe por primera vez su vocación: después de ver unas huellas en la nieve de los pies descalzos de un religioso, intuye que Dios desea algo de él, aunque no sabe exactamente qué es. Piensa que podrá descubrirlo más fácilmente si se hace sacerdote, y comienza a prepararse primero en Logroño y más tarde en el seminario de Zaragoza. Estudia la carrera civil de Derecho, como alumno libre.

Su padre muere en 1924, y él queda como cabeza de familia. Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925 y comienza a ejercer el ministerio en una parroquia rural y luego en Zaragoza. En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. Allí, el 2 de octubre de 1928, durante unos ejercicios espirituales, ve qué es lo que Dios le pide, y funda el Opus Dei. Desde entonces comienza a trabajar en la fundación, a la vez que sigue ejerciendo el ministerio sacerdotal, especialmente entre pobres y enfermos. Además, estudia en la Universidad de Madrid y da clases para mantener a su familia.

En 1946 fija su residencia en Roma. Obtiene el doctorado en Teología por la Universidad Lateranense. Es nombrado consultor de dos Congregaciones vaticanas, miembro honorario de la Pontificia Academia de Teología y prelado de honor de Su Santidad. Desde Roma va en numerosas ocasiones a distintos países de Europa -y en 1970 a México-, para impulsar el establecimiento y la consolidación del Opus Dei en esos lugares. Con el mismo objeto, en 1974 y en 1975 hace dos largos viajes por América Central y del Sur, donde además tiene reuniones de catequesis con grupos numerosos de personas.

San Josemaría falleció en Roma el 26 de junio de 1975. Miles de personas, incluyendo un tercio del Episcopado mundial, solicitaron a la Santa Sede que abriera su proceso de Beatificación y Canonización.

Después de su muerte, miles de cartas llegaron a Roma para pedir al Papa la apertura de su Causa de Beatificación y Canonización. Entre ellas había cartas de 69 Cardenales y cerca de 1.300 Obispos (más de un tercio del episcopado mundial). Se han atribuido varios milagros a la intercesión de San Josemaría, incluyendo algunas curaciones médicamente inexplicables. El milagro aprobado para la beatificación de Monseñor Escrivá fue la curación, en 1976, de una Carmelita de la Caridad, la hermana Concepción Boullón Rubio, que se encontraba al borde de la muerte.

Después de un examen exhaustivo de la vida y obra de Monseñor Escrivá -un proceso de casi 10 años- el Papa Juan Pablo II  le beatificó el 17 de mayo de 1992 en la plaza de San Pedro. La beatificación de Mons. Escrivá, junto con la de la beata Josefina Bakhita, tuvo lugar ante una de las mayores multitudes que se han reunido en San Pedro durante este siglo, unas 300.000 personas incluyendo 34 cardenales y 200 obispos. En su homilía, Juan Pablo II dijo a los fieles: "Con sobrenatural intuición, el Beato Josemaría predicó incansablemente la llamada a la santidad y al apostolado.

Diez años más tarde, el 6 de octubre de 2002, Juan Pablo II canoniza al fundador del Opus Dei en la plaza de San Pedro ante una multitud de más de 80 países. El Santo Padre, en su discurso a los participantes en la canonización, dijo que "san Josemaría fue elegido por el Señor para anunciar la llamada universal a la santidad y para indicar que la vida de todos los días, las actividades comunes, son camino de santificación. Se podría decir que fue el santo de lo ordinario".

Otros Santos cuya fiesta se celebra hoy: Santos: Pelayo niño, Salvio, Superio, mártires; Juan, Pablo, hermanos; Antelmo, Virgilio, Rodolfo, Constantino, Marciano, obispos; Majencio,
presbítero; Perseveranda, virgen; David, eremita.

 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: Hablar con Dios del P. Fernández-Carvajal, Cinco Minutos con Dios del P. A. Milagros, Meditaciones del Pueblo de Dios del P. E. López Rosas, Buenas Noticias para cada día del P. J.M.Garuza, Encuentros Bíblicos del P. M. Wiechs, Por los Caminos del Señor del Card. C. Martini, Palabra de Dios para cada día del P. N Quesson, Pensar por Libres del P. E. Monasterio, etc.. y los comentarios de la Biblia Latinoamericana y de EUNSA.  También se han incluido Himnos y Salmos de la Liturgia de las Horas y se han utilizado las biografías de Amigos de Dios y de los Hombres, de Esther Pizzariello de Leoz, y 365 Historias de Clovis Bovo, para la preparación del Santoral.

Los realizadores de esta recopilación de textos no pretenden en ningún caso atribuirse la autoría de los mismos, ni persiguen ningún fin de lucro ni otro, que no sea la propagación de la Palabra de Dios y la doctrina católica.
 
   

 

Unos Momentos con Jesús y María
 
Para recibir las lecturas diariamente, envíe un mensaje desde su correo a:
UnosMomentos-subscribe@egroups.com
 
Para cancelar su subscripción a los envíos diarios, mande un mensaje vacío de correo electrónico a:
UnosMomentos-unsubscribe@egroups.com
 
Para recibir las lecturas en forma semanal, envíe un mensaje desde su correo a:
UnosMomentossemanal-subscribe@egroups.com
 
Para cancelar su subscripción a los envíos semanales, mande un mensaje vacío de correo electrónico a:
UnosMomentosSemanal-unsubscribe@egroups.com
 
Para recibir las lecturas en forma semanal sin formato (solo texto en negro), envíe un mensaje desde su correo a:
UnosMomentos@arnet.com.ar poniendo en asunto: Suscribir lecturas en forma semanal sin formato
 
Para cancelar su subscripción a este grupo, envíe un mensaje desde su correo a:
UnosMomentos@arnet.com.ar poniendo en asunto: Dar de baja lecturas en forma semanal sin formato
 
 
 

__._,_.___
Actividad reciente:
Para cancelar su subscripción a este grupo, envíe un mensaje de correo electrónico a:
Unosmomentos-unsubscribe@egroups.com

.

__,_._,___

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Cabo de Palos

Comments on Cabo de Palos: Víctimas de abuso sexual de sacerdotes marcharán a...

Con Cristo el Amor sin medida