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martes, 31 de marzo de 2015

De cómo la Vera Cruz llegó a España - ABC.es

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De cómo la Vera Cruz llegó a España

De cómo la Vera Cruz llegó a España

En las inmediaciones de Potes, en Cantabria, existe un monasterio que se cuenta entre los cuatro lugares santos del cristianismo junto a Jerusalén, Roma y Santiago de Compostela. El Papa Julio II otorgó este privilegio en 1512 aSanto Toribio de Liébana por albergar, según la tradición, el mayor fragmento de «Lignum Crucis» que se conserva desde que la Vera Cruz fuera encontrada por Santa Elena en Jerusalén.

La madre del emperador Constantino viajó a Tierra Santa hacia el año 326, poco después de que el edicto de Milán concediera libertad de culto al cristianismo en el Imperio Romano. En Jerusalén ordenó demoler el templo romano que se levantaba en el Gólgota y excavar en el depósito donde los romanos solían desechar las cruces empleadas en las crucifixiones. «Parece cierto que encontraron cierto número de ellas y se plantearon: ¿cuál es la verdadera?», explica el catedrático emérito de Historia de la Universidad de Sevilla José Sánchez Herrero antes de relatar cómo la tradición cuenta que se llevaron tres a un hospital y se fueron colocando sobre un enfermo hasta que al tocar una de ellas sanó.

San Ambrosio, obispo de Milán, «fue el primero que contó la aparición de la Vera Cruz, en la oración fúnebre con motivo de la muerte del emperador Teodosio I el Grande en el año 395», continúa el historiador.

Apenas había pasado una década de la peregrinación a Tierra Santa de Egeria, una mujer gallega que en su «Itinerarium» describe la ceremonia de la adoración del «Lignum Crucis» el Viernes Santo y cuenta que «el obispo, sentado, aprieta bien con sus manos el sagrado madero, mientras que los diáconos situados alrededor lo vigilan. Y lo custodian así porque cuentan que, en cierta ocasión, hubo alguien que hincó los dientes y arrancó una astilla de la santa reliquia».

La Vera Cruz se guardó en Jerusalén, aunque el patriarca San Cirilo (315-382) ya escribe en torno al año 348 en una de sus catequesis que «todo el orbe está lleno de los pedazos que han sido cortados del leño de la cruz».

Se sabe que un fragmento de «Lignum Crucis» llegó a Francia a petición de Santa Radegunda, que obtuvo el permiso de su marido, el rey franco Clotario I, para fundar en el año 556 un monasterio en Poitiers al que el emperador Justino II y su esposa Sofía enviaron un pedazo de la Vera Cruz. «El monasterio de la Santa Cruz de Poitiers se hizo famosísimo», señala Sánchez Herrero. El poeta italiano Venancio Fortunato, que visitó la abadía, llegó a escribir una serie de poemas «que aún hoy se siguen cantando en la liturgia del Viernes Santo, en la Adoración de la Cruz», añade el historiador.

A Astorga y Liébana

La Vera Cruz que se guarda en Liébana habría llegado de mano de Santo Toribio, obispo de Astorga, que viajó en el siglo V a Jerusalén. En un primer momento, la reliquia se conservó en Astorga hasta que tras la invasión musulmana, fue trasladada en el siglo VIII a Santo Toribio de Liébana junto a los restos del santo. «Es posible que a mediados del siglo VIII, una vez consolidada la Reconquista en esta zona, se trajesen aquí los restos del obispo Toribio de Astorga y las reliquias del Lignum Crucis -que según la tradición él había traído de Jerusalén- para depositarlas en un lugar seguro como era este monasterio, que ya había adquirido cierto prestigio en el territorio cristiano», señalan en la web de Santo Toribio de Liébana.

Según Prudencio Sandoval, cronista de la orden benedictina, la reliquia corresponde al «brazo izquierdo de la Santa Cruz, que la Reyna Elena dejó en Jerusalén cuando descubrió las cruces de Cristo y los ladrones. Está serrado y puesto en modo de Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo». El madero fue dividido y colocado en forma de cruz en el relicario de plata dorada en el siglo XVI.

En el Monasterio de Santo Toribio señalan que el leño santo allí conservado mide 635 milímetros en el palo vertical y 393 en el travesaño y tiene un grosor de 38 milímetros. «Es la reliquia más grande conservada de la cruz de Cristo, por delante de la que se custodia en San Pedro del Vaticano», aseguran. El análisis científico realizado determinó que «la especie botánica de la madera del Lignum Crucis es Cupressus Sempervivens L., tratándose de una madera extraordinariamente vieja y que nada se opone a que alcance la edad pretendida», añaden.

Sánchez Herrero apunta, sin embargo, a que existen ciertas dudas al existir «una duplicidad de personajes con el mismo nombre de Toribio». Un monje también así llamado, que habría sido obispo de Palencia, habría fundado el primer monasterio, conocido en un primer momento como Monasterio de San Martín.

Las primeras noticias que se tienen sobre la existencia de la Vera Cruz en el monasterio «son del siglo XIII o XIV», prosigue el historiador, ya que también se cuestiona la autenticidad del documento de fundación de la cofradía en Santo Toribio de Liébana del siglo XII, señala.

Precisamente a partir del siglo XIII, «si no antes», se habría extendido por toda España la devoción a la Vera Cruz, según recuerda Sánchez Herrero. Las cofradías de Semana Santa de la Vera Cruz son las primeras que se crearon en el siglo XVI, añade.

En opinión de este historiador, la reliquia española con visos de ser parte de la que encontró Santa Elena es la que guarda en la iglesia templaria de la Vera Cruz en Segovia. «Allí hay una reliquia de la Vera Cruz de comienzos del siglo XIII autentificada», dice. Fue a partir de la primera cruzada en el 1095 cuando se produce la llegada de la mayor parte de las reliquias desde Jerusalén, explica.

Actualmente existen más de 250 hermandades, cofradías y asociaciones de la Vera Cruz repartidas por toda España, la mayor parte de ellas agrupadas en la Confraternidad de Hermandades de la Vera Cruz de España. Hay cofradías en León, Valladolid, Salamanca, Murcia, Soria, Jaén Sevilla, Málaga y en las localidades cordobesas de Puente Genil y Aguilar que poseen un «lignum crucis» que, por lo general, acompaña a sus imágenes titulares durante la Semana Santa.



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Isaías 42, 1-7

Lectura del libro del profeta Isaías 42, 1-7
 
Así habla el Señor:
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espíritu sobre él para que lleve el derecho a las naciones. El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad; no desfallecerá ni se desalentará hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarán su Ley.
Así habla Dios, el Señor, el que creó el cielo y lo desplegó, el que extendió la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espíritu a los que caminan por ella.
Yo, el Señor, te llamé en la justicia, te sostuve de la mano, te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisión a los cautivos y de la cárcel a los que habitan en las tinieblas.
 
Palabra de Dios.

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Un cura de 28 años y aspecto «hipster», misionero redentorista, sorprende en La Voz España - ReL

Un cura de 28 años y aspecto «hipster», misionero redentorista, sorprende en La Voz España - ReL

Un cura de 28 años y aspecto «hipster», misionero redentorista, sorprende en La Voz España

El padre Damián María, de 28 años, misionero redentorista, natural de Granada y radicado en Madrid, atrapó con su voz y sorprendió con su aspecto al público en plató y a los telespectadores de Telecinco superando la audición a ciegas del concurso musical La Voz España.

Ordenado sacerdote el 27 de abril de 2013 y con experiencia como misionero en Calcuta, India, en la prueba interpretó la canción "Angels" de Robbie Williams.

La prueba fue emocionante porque el jurado escucha sin ver al cantante y sólo si un jurado opta por incluirlo en su equipo se gira y ve su aspecto. La canción "Angels" no permite lucir la voz de verdad hasta su último tercio y por eso pasaban los minutos sin que los jurados se decidiesen.

Al final, Antonio Orozco y la cantante Malú se dieron la vuelta optando por esa voz... y asombrándose al ver al joven sacerdote de aspecto "hipster" (es decir, cuidadamente informal).

- ¿Me puedo confesar, padre? - preguntó el jurado Alejandro Sanz.

- ¡Cuando quieras!- respondió el joven sacerdote.

- Si estas aquí porque quieres profesar la palabra de Dios a través de la música durante el concurso, te agradezco por haber hecho esto- dijo Laura Pausini, la popular cantante italiana que forma parte del jurado.

(Laura Pausini ha hablado en ocasiones de su fe católica, aunque en 2012 hizo declaraciones a favor de las relaciones homosexuales: "el amor es amor, indistintamente del sexo de quien lo vive. No hay ninguna razón para discriminar a las parejas del mismo sexo", dijo).



Antonio Orozco reclutó al sacerdote para su equipo.

-Yo te puedo ayudar a ganar La Voz... si tú me puedes ayudar a entrar en el Cielo, porque no me quedan puntos - le planteó Orozco.

- Estoy aquí solo para cantar el amor en el mundo -explicó el sacerdote.

La imagen del joven Damián María y su escena en La Voz se ha difundido con rapidez por Internet y la mayoría de los comentarios en las redes son positivos y optimistas.

En primavera de 2011 Damián explicó en un reportaje en 13TV su experiencia en Calcuta, "profundamente convencido de que mi Dios me llamaba a esa ciudad".



Está por ver si se repite el caso de la religiosa ursulina Sor Cristina Scuccia, que ganó la edición italiana del concurso con una voz potentísima y al recibir el trofeo puso a rezar un Padrenuestro a todos los presentes.

Sor Cristina estableció además una muy buena relación de amistad y respeto con su "coach" o entrenador en el concurso, el rapero J-Ax, quien declaró en verano de 2014 que aunque todavía se consideraba "laico" era cierto que "mi viaje espiritual está ahora en marcha". Necesitas un navegador que soporte iframes para poder ver este contenido.


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domingo, 29 de marzo de 2015

Nueva moda: inmobiliarias contratan "exorcistas" para "limpiar" casas donde hubo crímenes - | diariouno.com.ar

Nueva moda: inmobiliarias contratan "exorcistas" para "limpiar" casas donde hubo crímenes - | diariouno.com.ar

Nueva moda: inmobiliarias contratan "exorcistas" para "limpiar" casas donde hubo crímenes

Los exorcismos de viviendas para alejar a los "malos espíritus", especialmente en las que hubo homicidios durante robos, es un nuevo fenómeno que va en aumento en la Argentina, utilizado por inmobiliarias que buscan dar "garantía espiritual" que eviten futuros reclamos de locadores o nuevos propietarios.

El nuevo fenómeno se conoce en el mundo de las inmobiliarias como "garantía espiritual" y se relaciona a viviendas que antes de ser vendidas o alquiladas son exorcizadas para limpiarlas de malos espíritus o demonios que las habitan.

En muchos casos, se trata de hogares donde ocurrieron homicidios durante robos, con toda la carga de dolor y violencia. La modalidad de "limpiar" las casas surgió como respuesta a reclamos por fenómenos de gritos en la noche, ruidos aterradores, encendido de electrodomésticos y otras situaciones del tipo "poltergeits".

El sacerdote Manuel Acuña, especialista en exorcismos, reveló al Diario Popular que "la llamada garantía espiritual comenzó años atrás en el mercado inmobiliario de los Estados Unidos, y ahora se implementa de manera masiva -aunque reservada- en Argentina, con el objetivo de evitar futuros reclamos de locadores o nuevos propietarios de las casas". "La realidad es que hay muchos problemas con familias que alquilan o compran una vivienda, y al instalarse comienzan a padecer los fenómenos poltergeits. Hablamos de movimiento de muebles, encendido de electrodomésticos, gritos en el medio de la noche o ruidos aterradores", indicó Acuña.

En 2011, en una casa de Ciudadela ocurrió un hecho sangriento, durante una entradera, con un hombre que murió en el comedor de la finca baleado por delincuentes. Meses después, su familia abandonó la casa, en medio del dolor por la pérdida. La vivienda se puso en venta, y una nueva familia la compró.

"Pasaron pocos días y esta familia comenzó a padecer todo tipo de situaciones inesperadas y aterradoras. No sabían qué ocurría. Hasta que averiguaron y se enteraron del episodio violento. Nadie en la inmobiliaria les había comentado lo que había pasado en ese lugar".

"Hicieron un fuerte reclamo a quienes les habían vendido el lugar. Luego de muchas reuniones, se generó la solución de exorcizar la casa. En general, se repite esta misma secuencia. Aunque ahora las inmobiliarias se anticipan y me llaman para limpiar los hogares antes de ser vendidos o alquilados. Así evitan problemas serios, incluso legales", dijo Acuña.

El sacerdote, famoso también por su amistad con el Papa Francisco, explicó que "actualmente la Iglesia Católica no presta atención a las curaciones de casas, algo que se practicaba hace cincuenta años como algo habitual, y la realidad es que se trata de un ritual toledano necesario, que se practica desde el siglo 12 y cuyo nombre es justamente curación de la casa atormentada".

"Lo que hacemos inmediatamente, al tomar contacto con la vivienda infectada, es reprender a todo espíritu de violencia. "A ti te digo, fuera", es como iniciamos el ritual de limpieza. Le ordenamos a los malos espíritus para que la violencia se aparte. Utilizamos agua bendita, sal exorcizada y aceite bendecido. Son claves en toda curación", explicó el sacerdote.

Finalmente, Acuña comentó que "en muchos casos, no hubo en las casas suicidios o crímenes violentos, pero hay registro histórico de prácticas espiritistas o ritos umbandas sangrientos, entonces quedan alojados los espíritus malignos, que causan muchísimos dolores de cabeza".

Fuente: NA



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Domingo de Ramos: contra la mundanidad, Francisco propone «humillarse, el estilo de Dios» - ReL

Domingo de Ramos: contra la mundanidad, Francisco propone «humillarse, el estilo de Dios» - ReL

Domingo de Ramos: contra la mundanidad, Francisco propone «humillarse, el estilo de Dios»

En una soleada Plaza de San Pedro, adornada para esta ocasión con numerosos olivos y flores, el Papa Francisco presidió la Procesión y la bendición de las Palmas y celebró la Santa Misa del Domingo de Ramos, en coincidencia con la 30ª Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra a nivel diocesano.

Ante miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países, el Obispo de Roma afirmó en su homilía que en el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra escuchada precedentemente en el himno de la Carta a los Filipenses, en que leemos que Jesús "se humilló a sí mismo".

Palabra que – como dijo el Papa Bergoglio – nos desvela el estilo de Dios y del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.

Tras explicar que humillarse es ante todo el estilo de Dios; porque Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades, Francisco destacó que en esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús, puesto que sólo así será "santa" también para nosotros.

En efecto, el Pontífice dijo que veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado.

Escucharemos cómo Pedro, la "roca" de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.

Esta es la vía de Dios – dijo el Papa – el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.

Después de recordar que el Hijo de Dios tomó la "condición de siervo", Francisco afirmó que "la humildad quiere decir servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, "despojándose", como dice la Escritura, porque ésta es la humillación más grande.

Además destacó que hay otra vía, contraria al camino de Cristo que es la mundanidad. La mundanidad que nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo y del éxito, que el maligno también se la propuso a Jesús durante cuarenta días en el desierto.

Pero el Señor la rechazó sin dudarlo. Y, con él, nosotros podemos vencer esta tentación, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.

De ahí que el Santo Padre haya puesto de manifiesto la ayuda que nos da el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás como a un familiar enfermo, a un anciano solo o una persona con discapacidad.

Y concluyó pidiendo que también nosotros emprendamos con decisión este camino, movidos por el amor a nuestro Señor y Salvador, quien nos guiará y nos dará fuerza.

Texto de la homilía del Domingo de Ramos del Papa Francisco:
En el centro de esta celebración, que se presenta tan festiva, está la palabra que hemos escuchado en el himno de la Carta a los Filipenses: "Se humilló a sí mismo" (2, 8). La humillación de Jesús.

Esta palabra nos desvela el estilo de Dios y del cristiano: la humildad. Un estilo que nunca dejará de sorprendernos y ponernos en crisis: nunca nos acostumbraremos a un Dios humilde.

Humillarse es ante todo el estilo de Dios: Dios se humilla para caminar con su pueblo, para soportar sus infidelidades. Esto se aprecia bien leyendo el Libro del Éxodo: ¡Qué humillación para el Señor oír todas aquellas murmuraciones, aquellas quejas! Estaban dirigidas contra Moisés, pero, en el fondo, iban contra él, contra su Padre, que los había sacado de la esclavitud y los guiaba en el camino por el desierto hasta la tierra de la libertad.

En esta semana, la Semana Santa, que nos conduce a la Pascua, seguiremos este camino de la humillación de Jesús. Y sólo así será "santa" también para nosotros.
Veremos el desprecio de los jefes del pueblo y sus engaños para acabar con él. Asistiremos a la traición de Judas, uno de los Doce, que lo venderá por treinta monedas. Veremos al Señor apresado y tratado como un malhechor; abandonado por sus discípulos; llevado ante el Sanedrín, condenado a muerte, azotado y ultrajado.

Escucharemos cómo Pedro, la "roca" de los discípulos, lo negará tres veces. Oiremos los gritos de la muchedumbre, soliviantada por los jefes, pidiendo que Barrabás quede libre y que a él lo crucifiquen. Veremos cómo los soldados se burlarán de él, vestido con un manto color púrpura y coronado de espinas. Y después, a lo largo de la vía dolorosa y a los pies de la cruz, sentiremos los insultos de la gente y de los jefes, que se ríen de su condición de Rey e Hijo de Dios.
Esta es la vía de Dios, el camino de la humildad. Es el camino de Jesús, no hay otro. Y no hay humildad sin humillación.

Al recorrer hasta el final este camino, el Hijo de Dios tomó la "condición de siervo" (Flp 2, 7). En efecto, "la humildad quiere decir servicio, significa dejar espacio a Dios negándose a uno mismo, "despojándose", como dice la Escritura (v. 7). Esta es la humillación más grande.

Hay otra vía, contraria al camino de Cristo: la mundanidad. La mundanidad nos ofrece el camino de la vanidad, del orgullo, del éxito... Es la otra vía. El maligno se la propuso también a Jesús durante cuarenta días en el desierto. Pero Jesús la rechazó sin dudarlo. Y, con él, también nosotros podemos vencer esta tentación, no sólo en las grandes ocasiones, sino también en las circunstancias ordinarias de la vida.

En esto, nos ayuda y nos conforta el ejemplo de muchos hombres y mujeres que, en silencio y sin hacerse ver, renuncian cada día a sí mismos para servir a los demás: un familiar enfermo, un anciano solo, una persona con discapacidad...

Pensemos también en la humillación de los que, por mantenerse fieles al Evangelio, son discriminados y sufren las consecuencias en su propia carne. Y pensemos en nuestros hermanos y hermanas perseguidos por ser cristianos, los mártires de hoy: no reniegan de Jesús y soportan con dignidad insultos y ultrajes. Lo siguen por su camino. Podemos hablar de "una nube de testigos" (cf. Hb 12, 1).

Como ellos, emprendamos también nosotros con decisión este camino, movidos por el amor a nuestro Señor y Salvador. El amor nos guiará y nos dará fuerza. Y, donde está él, estaremos también nosotros (cf. Jn 12, 26). Amén.


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viernes, 27 de marzo de 2015

La Iglesia en Malawi llama a proteger a los albinos: allí los matan para usar su cuerpo en brujería - ReL

La Iglesia en Malawi llama a proteger a los albinos: allí los matan para usar su cuerpo en brujería - ReL

La Iglesia en Malawi llama a proteger a los albinos: allí los matan para usar su cuerpo en brujería

La Comisión de Justicia y Paz de la Iglesia en Malawi acaba de hacer público un llamamiento para que se ponga fin a los asesinatos de albinos. Una lacra increíble que sufre este país y muchos otros de África. Como explican los miembros de la Comisión, muchos "creen que los albinos tienen, debido a su situación, poderes místicos o mágicos en partes de su cuerpo, que harían a la gente rica y, en algunos casos podrían llegar a limpiar a alguien del VIH y del Sida".

En los últimos tres meses seis jóvenes albinos han desaparecido en el país. Fuentes de la policía de Malawi hablan de que partes de sus cuerpos pueden venderse en Tanzania por 600 dólares, y un cuerpo entero por 75.000. En el cercano Burundi, una veintena de albinos han sido asesinados desde el año 2008.

Como afirma el comunicado, es preocupante que, "en el mundo actual, en el que la ciencia y la biología han avanzado tanto, no logremos ver que no hay diferencias entre las partes del cuerpo de un albino y de un no albino".

Y aún más preocupante resulta, continúa la declaración, que sean los familiares más cercanos y las comunidades de los albinos los que abusen de ellos y no les cuiden y, en algunos casos, sean cómplices en los secuestros. Por eso se preguntan "dónde está nuestro 'umunthu', nuestro sentido de vida de comunidad".

El test moral básico de una sociedad, según la enseñanza de la Iglesia, es cómo trata a sus miembros más vulnerables. "En este caso, nuestros hermanos y hermanas albinos hacen un llamamiento moral urgente a nuestras conciencias para que actuemos".

Y dirigiéndose a quienes practican la medicina tradicional, a los curanderos: "Deben ir más allá de la condena de los asesinatos rituales de albinos en Malawi dejando de engañar a la gente que busca formas de volverse rica rápidamente".

También piden a las autoridades judiciales que castiguen con más dureza a todos los implicados en estos actos inhumanos y, a la policía, que dedique más recursos a combatir este crimen.


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martes, 24 de marzo de 2015

Un obispo contundente: «Occidente asiste a su final; en el horizonte, la bandera negra del Califato» - ReL

Un obispo contundente: «Occidente asiste a su final; en el horizonte, la bandera negra del Califato» - ReL

Un obispo contundente: «Occidente asiste a su final; en el horizonte, la bandera negra del Califato»

[En Mosul, los terroristas de Estado Islámico picaron estatuas y bajorrelieves antiguos y los destruyeron con un martillo neumático, volaron lugares de culto, quemaron libros robados de las bibliotecas y destruyeron parte delas murallas de Nínive, la antigua capital asiria en la periferia de la ciudad. Ellos mismos grabaron las imágenes y las difundieron, dando lugar a una toma de posición del arzobispo de Ferrara-Comacchio (Italia), Luigi Negri, que ha adquirido gran notoriedad y ha sido traducida a diversos idiomas. Por su interés reproducimos íntegro su artículo en ReL.]

El final de la civilización occidental en el Museo de Mosul
Es mi deseo que los medios tecnológicos de que dispone nuestra sociedad -y de los que a menudo se abusa- conserven vivamente, también para las próximas generaciones, la imagen de la tremenda barbarie a la que hemos asistido, como si se tratara de una transmisión en directo desde cualquier parte del mundo: la ira, más demencial que bárbara, hacia las expresiones artísticas de uno de los grandes momentos de la cultura universal y que habían pasado con devoción y respeto de una generación a la otra, de una cultura a la otra, de una civilización a la otra. Porque la cultura y la civilización no son excluyentes, como lo es en cambio la horrenda ideología, también religiosa. La cultura y la civilización son inclusivas y saben, por consiguiente, incorporar también realidades históricas y culturales que no han nacido en las limitaciones del propio ámbito, de las que al contrario se enriquecen.

Es lo que precisamente se les ocurrió a esos pocos hombres de cultura que aún existen en esta débil sociedad, la gran tradición católica que durante siglos supo acoger las expresiones de la cultura clásica, griega y romana, y más adelante de otras tradiciones, incluidas las de Extremo Oriente.

Basta pensar, por ejemplo, en el cuidado apasionado con el que las corrientes benedictinas primero, y las cistercienses después, acogieron, custodiaron, copiaron, volvieron a copiar y comentaron los documentos de la tradición clásica. Y este movimiento de acogida y profundización generó la gran cultura de los monasterios, de los conventos y de las grandes universidades, como nos ha enseñado de manera insuperable el gran padre Chenu y en Italia el renombrado don Inos Biffi.

Esta capacidad de acogida, de respeto, de profundización ha sido pulverizada. La expresión más indecente es la destrucción del distinto. En realidad, también nosotros europeos hemos experimentado esto. Tenemos ante nuestros ojos la destrucción de las tradiciones precedentes llevada a cabo, por ejemplo, por esa Revolución francesa que el laicismo europeo aún considera un punto de partida insuperable. Y desgraciadamente no sólo los laicistas, sino también una cierta parte del mundo católico considera la Revolución francesa un hecho positivo insuperable.

Occidente ha asistido anticipadamente a su final. En la tragedia que se ha consumado en ese bellísimo museo de Mosul, donde se custodiaban obras maestras del gran arte, la gran cultura, Occidente ha visto la muerte de su propia civilización, evocada de manera inigualable por Benedicto XVI en su incomprendido discurso de Ratisbona. La gran civilización occidental es una civilización en la que la variedad de formas de vida, de pensamiento, de costumbres han sabido, y saben, encontrarse, conocerse, valorizarse, combatirse cuando es necesario, pero todo por una novedad de vida humana e histórica que es el signo de la civilización.

Todo esto, guste o no, se está acabando, si no lo ha hecho ya. El horizonte está marcado por la bandera negra del Califato, bajo la cual yacen la libertad de conciencia y de corazón, la libertad física, la libertad de vivir dignamente y de profesar las propias convicciones de manera libre y responsable.

La masacre, las atrocidades, se han convertido en algo normal en el imaginario del hombre occidental. Lee sobre ellas superficialmente en los periódicos o en las redes sociales, mira distraídamente las imágenes en la televisión mientras cena tranquilamente, como si fueran acontecimientos de otro mundo.

La civilización se ha acabado. Un sociedad moribunda no tiene ni siquiera la capacidad de una auténtica revisión crítica de la propia vida. Y si la tuviera, sería necesario que emergieran todos lo que, consciente o incoscientemente, han preparado y siguen preparando, en las formas más distintas, este final: todos los que han perseguido al diálogo más allá de todo límite; todos lo que, en el fondo, tienen más miedo de la fe cristiana que de la barbarie de la ideología islamista. Pero tal vez esta responsabilidad es, sobre todo, de quienes han apostatado de Cristo. Y apostatando de Cristo han apostatado de ellos mismos. Y como el hombre está siempre estrechamente vinculado a una sociedad, apostatando de ellos mismos han destruido la civilización.

Artículo publicado en La Nuova Bussola Quotidiana.

Traducción de Helena Faccia Serrano.



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Cabo de Palos

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Con Cristo el Amor sin medida